El maridaje no es una ciencia exacta, pero sí tiene principios que funcionan en la mayoría de los casos. Esta guía básica te da un punto de partida para combinar vino y comida sin miedo a equivocarte.
La regla de la intensidad
Un plato intenso necesita un vino igual de intenso, y uno delicado se pierde si el vino es demasiado potente. Igualar el peso del plato y el vino es el primer filtro a la hora de elegir.
Contrastes que funcionan
La acidez de un blanco corta la grasa de un plato cremoso; el dulzor de un vino suave equilibra el picante; las burbujas de un espumoso refrescan frente a frituras. Buscar el contraste correcto suele dar mejores resultados que buscar el sabor “parecido”.
Errores comunes al maridar
Los más frecuentes son servir el vino a temperatura incorrecta, abusar de tintos muy tánicos con platos ligeros, y olvidar que las salsas pesan más en el maridaje que la proteína principal del plato.